Pactemos, mi mar.
Corrobórame íntegro el pacto.
Cuando me vaya a la selva de casas
y de acuciantes urgencias anónimas,
has de acudir, tal y como te veo,
apenas mi corazón desmaye,
levantándote ante mí, arcangélico azul inmenso,
bañándome el duro mundo de mi contorno humano.
Y por las noches de ti, apenas
callen
sus extensos rumores pinar y viento,
has de evocarme tú, has de escucharme,
diciéndote: ¡quisiera yo ser eterna, solo por verte!
(De Poemas a Amanda, Ed Torremozas)



