domingo, 30 de agosto de 2020

ELENA MIKHALKOVA


Mi abuela una vez me dio un consejo:

En tiempos difíciles, avanzas en pequeños pasos.

Haz lo que tengas que hacer, pero poco a poco.

No pienses en el futuro, o lo que pueda pasar mañana.

Lava los platos.

Quita el polvo.

Escribe una carta.

Haz una sopa.

Lo ves?

Vas avanzando paso a paso.

Da un paso y detente.

Descansa un poco.

Alabado sea.

Da otro paso.

Luego otro.

No te darás cuenta, pero tus pasos crecerán cada vez más.

Y llegará el momento en que puedas pensar en el futuro sin llorar.

 

(Imagen de Tasha Tudor, American Illustrator 1915-2008)

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viernes, 28 de agosto de 2020

LELÉ SANTILLI


Luz perfecta a las seis menos cuarto:

sol y frío, un atardecer

tardío para fines de Julio. Con la

estufa al mínimo, visto

de otoño en casa, afuera

es el invierno. Tengo sesenta y siete

años, todavía,

muy pobre y mirando la pandemia

con atención de vieja, con la salud

mediocre de los crónicos. Amo la vida.

Me da pena perderme el mercado

de Bangkok, el de pescados en Japón,

y algunas joyas de museos o

paisajes, el sur de China, y

cientos de animales. Me conformo

con tres canales

de mi televisor pequeño y viejo, pero

con mis dos gatos y unos cuantos

humanos, hago de cuenta

que esta vida es muy plena. Y doy

gracias. Cada día

doy gracias.

 

lunes, 24 de agosto de 2020

Y se va marchitando la caja de las rosas... ERNESTINA DE CHAMPOURCÍN.

Y se va marchitando la caja de las rosas;
no tiene quien las saque y las lleve al camino.
Un airón de perfume se nos quiebra en las manos
mientras algo se muere y nace al mismo tiempo.

Se nos frustró la cita con aquella fragancia
de tan pura, invisible, ese ramo de brisa
que apenas huele a nada
y que agavilla en sí todo el amor del mundo.

Hay cosas que no son, pero que siguen siendo
gozo, nostalgia, fronda que nunca hemos plantado,
hermosura secreta que sólo fue latido.

 

domingo, 23 de agosto de 2020

Marosa Di Giorgio

 

Se había encendido una tremenda luna. Mi perro me seguía,
blanco, a paso de fantasma. Las palomas silvestres venían a dormir
toda la noche. Yo las veía allí, ovaladas, acorazonadas, semejantes
a limones extraños, arrullantes.
El perro me siguió hasta el cuarto. La ventana era un hueco
en la enorme pared. La luna puso renegridos los árboles. Primero,
y, después los traspasó, los empapó. Los endulzó tanto, que los
deshizo. La arboleda quedó blanca y leve y voló lejos. Lejísimos
surgieron torres tornasoladas, iglesias de azúcar, de neblina. Se
oyó un ladrido.
El negro surgió de golpe, escultural, horriblemente hermoso.
Yo advertí su boca que algo tenía de un molusco lleno de purísimas
perlas. Él dijo que buscaba a mi padre y que era el nuevo pastor.

miércoles, 19 de agosto de 2020

“En la tierra de nadie” ( Carmen Conde )


En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.

Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros “saben” que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.

Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.

Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.