El papa rodeado de 6.000 obisposva perdiendo aceite
por los altares;
pronto llega una monja
a recoger la suciedad del santo padre
-no valen manos de varón para limpiar,
que esa tarea es femenina
y la mujeres deben realizarse en la iglesia.
Au coucher (Alphonse Osbert)
Me pregunto
ResponderEliminarde cuántas manos
femeninas dispondrán
en el Vaticano
para cubrir las necesidades
de su santidad.