Soy alegre y
afable en el invierno,
en el verano
piso por la playa,
en el otoño
pliso los visillos,
estoy como
una cabra en primavera.
La ciudad me
da asco. No así el río.
Los ojos
mudos de los hombres pasan.
Sólo se cose
a mí este silencio
que disfruto
cuando las bestias duermen.
Soy más bien
buen carácter,
y nadie dice
que desde que nací
yo duermo
sola.

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