El río se va hacia el mar
con un entrechocar de piedras
el puente se queda quieto
barco amarrado.
Ojos del puente
sin párpados ni pestañas
ojos de piedra
de cristal y de luna
ojos abiertos a la nieve
dulce del invierno
ojos de mirada diáfana.
Van los caminantes
por el puente asoleado de plata
cosiendo las dos orillas.
Los puentes son hilvanes de la ciudad.
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