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ahora que me desconozco voy a inventarme
Me dijeron que no entendían mis manos.
Ese fue el primer descubrimiento.
Mis manos eran mías.
Tenía seis años y unos ojos hacia dentro.
Una niña con el pelo como olas en la tormenta.
La sombra de la parra en el patio,
todo mi universo.
Tenía que arrodillar las ideas ante la mayoría.
Por eso, las náuseas antes del desayuno
decidían por mí.
La democracia de familia era la causa.
Fui feliz, fui azul o fui miel.
Había que experimentar.
Ese fue el verbo.
Y así fueron mis primeras decisiones:
inolvidables.
cuando comprenda el paisaje voy a cambiarlo

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