jueves, 19 de noviembre de 2020

«Oda al pensamiento» Sharon Olds

Casi puedo verte, en el aire, como una especie
por derecho propio. Creí que eras algo
que había hecho yo cuando estaba en mi habitación,
a solas con mis tijeras, la cinta adhesiva y el papel,
y tú estabas ahí, haciendo Dios sabe qué
mientras yo recortaba, moviendo la mandíbula al son
de la cuchilla. ¿Usabas tus palabras o jugabas con tus
alfabetos, o algo menos encadenado que eso,
lanzabas los protones y neutrones y
electrones? Lo sé, eras algo entre
una corriente eléctrica y una ola, en la carne gris
y blanca del cerebro. Ah, pensamiento, estabas
dentro de mí, pero no lo parecía,
pensaba en ti como una falda brillante,
volando. Tú, cariño, estás por encima de la comprensión,
entras y sales de nuestras cabezas
a tu antojo, y somos inocentes
de todo lo que dices, y no hay sangre en tus manos,
querido pensamiento, aunque he matado gran parte de
tu naturaleza ha habido
mucha sangre tuya en las mías, ya no más,
ve a deambular, llena la habitación, sal
tras la tierra, ve de un lado a otro,
hacia arriba y hacia abajo, sé que
volverás: observa cómo se humedecen mis ojos cuando
digo estoy cuerda.

 

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