viernes, 3 de abril de 2020

DENISE LEVERTOV , HORA DE DORMIR


Somos un prado donde zumban las abejas,
mente y cuerpo son casi uno
como el fuego crepita en la estufa
y nuestros ojos se cierran,
y boca a boca, la cobijas
sobre nuestros hombros,
dormitamos como caballos en el campo,
de acuerdo; aunque el frío otoñal
circunda nuestra cama tibia, y aunque
de día somos singulares y muchas veces solos.

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