Ignacio Manzoni, El asado
Todo
esto es lo que hicimos:
levantar
el vientre que arrastrábamos por el suelo,
erguir
las orejas, las teníamos grandes y caídas,
levantar
la cabeza, huesuda y peluda.
Todo esto lo hicimos con orgullo.
Traspasamos
el umbral de las palabras
y
entramos con huella firme en el templo
oceánico
de la ciencia del bien y del mal.
Esto hicimos:
romper
relaciones con los sátiros,
dejar
de hablarnos con faunos y centauros
y
entrar de lleno en la civilización.
Y lo hicimos porque éramos orgullosos.
A las puertas de la caseta de la razón
acopiamos
pedruscos angulosos
y
matamos burros y burras
para
arrancarles sus quijadas.
Aprendimos a lanzarnos los pedruscos por la cabeza
y
con las mandíbulas matamos hermanos.
Todo lo hicimos
bajo
el umbral de la puerta de la caseta de la razón.

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