El sol como un gran animal demasiado
amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se
necesita ayuda, que recibir ayuda.
Pero a mi noche no la mata ningún
sol.
¿Tendré tiempo para hacerme una
máscara cuando emerja de la sombra?
Me pruebo en el lenguaje en que
compruebo el peso de mis muertos.
El mar esconde sus muertos. Porque
lo de abajo tiene que quedar abajo.

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